PRODUCCION Y CRISIS DE LA MITAD DE LA VIDA O MID CAREER CRISIS

PRODUCCION Y CRISIS DE LA MITAD DE LA VIDA

MID CARRER CRISIS EN PROFESIONALES

DE LA TECNOLOGIA

 El desenvolvimiento productivo de una persona es el resultado de una línea trazada en lo vocacional – profesional – ocupacional. La mayoría de estos aspectos es un logro individual, realizado en el acceso de la autonomía adulta.

La crisis de la mitad de la vida se presenta entre los treinta y cinco y los cuarenta y cinco años, y quizá hoy 50 estirandose durante alrededor de cinco años desde su instauración hasta su resolución. Una persona sana es todo un organizado en un equilibrio dinámico capaz de adaptarse a los cambios exigidos por el vivir. La persona está sometida a empujes desequilibrantes, pero habitualmente cuenta con recursos para solventar esas vicisitudes. Si los estímulos son desbordantes o las partes comprendidas son significativas hablamos de crisis.

La personalidad es un equilibrio que se va logrando a lo largo de la historia de una persona, la producción y la creatividad son una manera de expresarse vitalmente en el mundo y por lo tanto también expresan esa historia.

Hasta los veinte o veinticuatro años se crece, se define la vocación y se realizan los aprendizajes sociales. Intelecto y cuerpo pasan por su acné. Hasta llegar a la mitad de la vida se funda una familia, los aspectos vocacionales y profesionales se han integrado en una ocupación.

Se logra un equilibrio dinámico hasta la aparición de la crisis de la mitad de la vida. Se registran algunos cambios corporales que aparecen como inquietudes sobre el aspecto personal. Pueden aparecer ideas sobre cirugía estética tanto para modificar aspectos del rostro como para quitar los primeros síntomas de envejecimiento. Comienzan algunas disfunciones físicas relacionadas con la edad.

En cuanto al mundo de los afectos la muerte de los padres ya es una realidad o una amenaza razonable. Amigos de antiguo se pierden. Los hijos han crecido y ya no son niñitos amables

Lamentablemente van apareciendo en la conciencia un cortejo de datos inexplicables en principio, como ser: angustia, temores, insomnio, irritabilidad, disfunciones sexuales, tendencia a la intoxicación con alcohol y tabaco entre otros.

¿Qué está sucediendo?. El sistema endocrino y las variables sociales empujan al adulto a tomar conciencia de su propia muerte. De acuerdo a cómo se transite este período el resto de la madurez y futura senectud serán períodos creativos y vitales.

Habitualmente atribuimos  la muerte a un asunto del azar. Suele ser algo que le ocurre a otros. Darnos cuenta de lo inexorable de nuestra muerte es una vivencia dolorosa que tendemos a sofocar.

Estos son años en los que hay que aprender a separarse de la vida, aún hay capital psíquico suficiente para hacerlo. Este es un trabajo que afecta la capacidad creativa y productiva de una persona. Crear requiere la posibilidad de establecer conexiones entre partes o afectos que antes nunca habían interactuado, es contar con la libertad de pensar y hacer.

Gran parte de esta capacidad queda dirigida, aún sin darse cuenta, a procesar ésta crisis de la mitad de la vida.

Es el momento de reconocerse  como sujeto histórico, se es la resultante de lo hecho, no hay responsables por las elecciones propias, se han perdido oportunidades irrecuperables y hay proyectos a los que renunciar porque ya no son viables. Es un tiempo de pensar en las renuncias. Formas y contenidos de la producción cambian.

Estas renuncias que imponen la realidad pone a prueba la persona como un todo. El acceso a la autonomía adulta ha sido posible porque se fue aceptando las renuncias parciales, facilitándose así el logro de nuevos recursos tanto psíquicos como materiales. Toda pérdida requiere un período de duelo, proceso psíquico de reacomodamiento ante lo que falta, período del que se sale efectivamente mas templado, si se pudo hacer el trabajo psíquico adecuado. Desde la pérdida de la original relación simbiótica con la madre en adelante, el sujeto va logrando y perdiendo.

El llegar a la mitad de la vida implica aceptar que se ha vivido aprendiendo a perder y a lograr. Hay que permitirse alguna tendencia a la retracción que aparece, es señal que el proceso elaborativo está en funcionamiento. En algunas ocasiones es conveniente tolerar la ayuda para evitar que algún síntoma se cristalice.

Todo este trabajo íntimo requiere capacidad y espacio afectivo para poder pensarse así mismo como sujeto finito, capaz de separarse y despedirse de muchas cosas de la vida ya vividas y de las no vividas. Aceptar la propia muerte para que con lo que queda se puedan descubrir nuevas capacidades creativas. Vivir intensamente con conciencia y amor por las cosas y personas de la vida, reconociendo el pasaje de la cantidad a la calidad de vida.

La vida pensada como estable y armónica deja de ser vista así.

La vocación forjada en la niñez y en la calidez de los vínculos familiares deberá dejar paso a la profesión en los 30. La identidad vocacional deberá dejar paso a la identidad profesional en un pasaje no siempre armónico, logros en una no significan logros en otra. La personalidad laboral a la que se arriba es considerada el eje existencial y lograda, se cree, que para siempre.

LOS 40/50 SON LA SORPRESA.

Estos cambios en la constelación del mundo afectivo conlleva a dos grandes redimencionamientos en la carrera laboral, uno en el campo afectivo y otro en el campo cognitivo.

En términos afectivos se despiertan intereses sobre las relaciones con los otros que llevan a cambios importantes, desde los relacionados con la vida de pareja hasta los vinculados con las interacciones laborales. Se miran y se buscan valores mas relacionados con lo emocional y sensorial.

En términos cognitivos aparecen necesidades de recursos o herramientas intelectuales que permitan reubicarse en el mundo siempre cambiante, pero ahora el que cambia es uno.

Este cambio en el eje existencial hace que los valores vinculados con la exactitud de lo matemático o de los algoritmos de la lógica pierdan preponderancia y allí se abre el camino  hacia el redimensionamiento y reestructuracion del rumbo del desarrollo profesional, la lógica racional y matemática deja paso a la lógica de la vida, donde no todo se explica, se sufre sin lógica pero se goza también sin lógica.